lunes, 8 de diciembre de 2008

BOLIVIA: CHILENOFILIA DEL VICE CANCILLER

BOLIVIA: CHILENOFILIA DEL VICE CANCILLER

Por: Andrés Soliz Rada

No es malo que un boliviano sea pro chileno, pro argentino o pro brasileño. Finalmente, ese sentimiento se enmarca en el ideal de la "Patria Grande". Lo de malo es que esos "pro" otro país sean a costa del nuestro. El vicecanciller Hugo Fernández Araoz, ex capo de UNITAS, una coordinadora de ONG, para la que trabajaba el Ministro Choquehuanca, acaba de acordar con su par de Chile, Alberto Van Klaveren, nuevos estudios, durante cinco años, para las emanaciones de agua del cantón Quetena, a las que el gobierno de Santiago dio el nombre de Rio Silala, el que no figura en ningún mapa anterior al Tratado de 1904, ya que fue inventado por el ingeniero neozelandés, Hossias Harding, quien, con honorarios pagados por el país vecino, dibujó el mapa posterior a la guerra del Pacífico.

La compañía británica The Bolivian Railway suscribió un acuerdo con la Prefectura potosina para usar, a partir de 1908, 50 metros cúbicos diarios (Mts 3) de esas aguas, para enfriar sus locomotoras a vapor. Desde entonces, mediante canales artificiales, se extrae, a través de empresas que compraron la concesión, 18.000 Mts 3 por día. El abuso prosiguió pese a que, hace más de medio siglo, las locomotoras funcionan a diesel, con lo que el contrato quedó nulo por cambio de objeto. Pero, además, la concesión finalizó por decreto del gobierno, en 1997. En 1913, las utilidades de la Bolivian Railway ascendieron de 19.000 a 114.000 libras esterlinas. Y no porque transportara más carga o pasajeros, sino porque comenzó a vender agua de Bolivia en Chile.

Si esas aguas no fueran artificialmente canalizadas, se insumirían en el suelo arenoso de la región. Al canalizarlas, las compañías se han beneficiado con18.000 Mts 3 de agua por día, regalo que el vicecanciller prolongará en el próximo lustro, lo que significa 18.000 Mts 3 por día; 6.570.000 Mts 3 por año y 32.850.000 Mts 3 en cinco años. Lo anterior ocurre, después que empresas protegidas por Chile se beneficiaron gratis con 657 millones de Mts3 en los últimos cien años. Entre tanto, el ex capo de UNITAS ordena nuevos estudios, pese a los muchos que existen en Cancillería, además de informes binacionales y de consultorías.

En el próximo lustro, Chile y Bolivia instalarán estaciones hidrometereológicas para registrar caudales, precipitaciones, temperatura del aire, velocidades del viento, radiación solar y humedad. Con los cambios climáticos, se dirá que los estudios tienen que ser actualizados, lo que permitirá a empresas privadas seguir vendiendo agua a Antofagasta, Iquique, Calama y Mejillones, así como a compañías mineras, sin que Potosí, como hasta ahora, reciba un centavo.

Si el inexistente Silala fuera un río internacional, ¿por qué no se realizan las captaciones en territorio chileno? Pero aún aceptando esa demencial tesis, ¿no le corresponde a Bolivia parte de los ingresos que genera? Hasta el ex cónsul Ramiro Prudencio, siempre tan delicado en tener en cuenta los intereses de Santiago, dice que debería corresponder a Bolivia un 70 % ("La Razón", 26-XI-08). ¿No debía pedir Fernández un porcentaje del rendimiento de esas aguas, a fin de que los negociadores chilenos se interesen por concluir los estudios?, ya que, como están las cosas, desearán terminarlos al día siguiente del juicio final.

Si, en el peor de los casos, Bolivia tiene derecho al 50 % de esas aguas, ¿no sería lógico que la Prefectura potosina instale una embotelladora de esa agua para venderla al otro lado de la frontera, con enormes utilidades? ¿Se necesitará sofisticada tecnología o mucha inversión para embotellar agua que ya es potable? La Cancillería tuvo fama de pro chilena y antiboliviana. No imaginábamos que las ONG a cargo de élla tomaran el mismo camino.

lunes, 24 de noviembre de 2008

BOLIVIA: EVO Y LA DEA

BOLIVIA: EVO Y LA DEA
Por: Andrés Soliz Rada
La decisión del Presidente Evo Morales de expulsar a la DEA norteamericana está justificada a plenitud. Pese a que la ingerencia imperialista en nuestra semi colonia es muy grande, resulta difícil encontrar un área, como la lucha anti drogas, en la que esa ingerencia hubiera sido tan prepotente. El hecho de que la Embajada de EEUU pagara los sueldos de fiscales y comandantes policiales que le rendían informes directamente da una idea del descaro. Durante el reinado de la DEA, fábricas de cocaína usaron sus ganancias para combatir al gobierno sandinista, en tanto narcotraficantes asesinaron al científico cruceño Noel Kempff Mercado y al diputado socialista Edmundo Salazar, que investigaba el crimen. En calles de Sinahota (Cochabamba), se llegó a vender cocaína con balanzas de precisión. Los ataques armados a campesinos contrastaban con la tolerancia exhibida, por ejemplo, en la salida de La Paz de un avión cargado de droga, en 1995, y capturado en Lima
Sin embargo, la sola expulsión de la DEA no resolverá el problema del narcotráfico y el país puede ser su mayor víctima sino lo combate de manera efectiva y si las plantaciones de hoja de coca se tornan incontrolables. La tarea es complicada debido a la articulación de los traficantes con paraísos financiaros, donde se lava el dinero mal habido. En lo interno, la próxima vigencia de autonomías regionales e indígenas, con competencias aún no determinadas, el inminente cambio de códigos y leyes vigentes a códigos y leyes plurinacionales y el desconocimiento de autoridades judiciales en poblaciones campesinas, en las que se dice estar vigente, la “justicia comunitaria”, no ayuda a fortalecer un Poder Judicial capaz de enfrentar el desafío.
Existe la necesidad de regionalizar la lucha antidroga a través de la CAN, MERCOSUR y UNASUR y aprobar el proyecto de Ley de Investigación de Fortunas, que presentamos en 1990, logramos su reposición, año tras año, hasta el 2002, y que ahora ha sido enviado al Congreso con el nombre de Ley “Marcelo Quiroga Santa Cruz”, asesinado, en 1980, por la dictadura de Luís García Meza. La esencia de esta ley reside en que todos los ciudadanos deben demostrar el origen legal de sus ingresos, a fin de no ser pasibles de la investigación pertinente.
Evo necesita, en forma simultánea, eliminar los focos de corrupción denunciados en el Vice Ministerio de Vivienda (sobre precios en la construcción de viviendas sociales), la Aduana Nacional (contrabando de 33 camiones repletos de computadoras que fugaron de un recinto militar), la Administradora Boliviana de Carreteras (contratos lesivos con compañías brasileñas) y la Caja de Seguridad Socia (importaciones de medicamentos con escasa transparencia). La lucha antidroga necesita un blindaje moral que permita a Bolivia plantear que la Ley de Investigación de Fortunas sea aprobada a nivel regional. Lo anterior constituiría un mensaje ético a una comunidad internacional, indignada, pero impotente, ante la corrupción creciente.
Se ha repetido que el narcotráfico, como parte de la ingerencia del poder mundial en los países marginados, está socavando el futuro de las nuevas generaciones. Razón demás para que países consumidores y productores coordinen la lucha contra el tráfico de drogas en condiciones de complementariedad y no de sumisión. El combate a las mafias no debe ser utilizado por las Metrópolis como arma política.
La expulsión de la DEA es un acierto, pero a condición de que esa decisión no signifique quedar atrapado en medio de un río caudaloso, sin poder cruzar a la otra orilla, con el agravante de que estancarse en ese lugar, es decir con la simple expulsión del organismos anti drogas, implica el riesgo de ser arrastrado por aguas turbulentas, en las que las bandas de narcotraficantes nadan como tiburones.

jueves, 13 de noviembre de 2008

EUROPA Y EL TRAFICO DE ESCLAVOS

EUROPA Y EL TRAFICO DE ESCLAVOS
Por: Andrés Soliz Rada
Los paradigmas éticos y políticos globales provocan interpretaciones equívocas en las metrópolis y los países marginales. Tal el caso de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, de 1789, fruto de la Revolución francesa, según la cual “todos los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos”. Lo mismo ocurre con la Declaración de Independencia de EEUU, de 1776, que puntualiza: “Sostenemos que… todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos derechos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. ¿Cómo compatibilizar estas palabras con la prédica del “destino manifiesto” (que postula la superioridad de la raza blanca), los genocidios y el tráfico de esclavos posteriores a esos textos? Si bien se han sucedido matanzas y actos de barbarie en toda la faz de la tierra, la distancia entre las palabras y los hechos ha adquirido en Europa y EEUU dimensiones que asombran. La objetividad de las cifras es elocuente:
La población indígena de Norteamérica que, el año 1500, alcanzaba a 5 millones de personas, se redujo a menos de 250.000, en el año 1900 (1). “El año 1500, la población global llegaba a 400 millones, de los cuales 80 millones estaban en América. A mediados del Siglo XVI, de esos 80 millones quedaban 10. Si nos limitamos a México, en vísperas de la conquista su población era de 25 millones, la que se redujo a un millón, en el año 1600… Ninguna de las matanzas del Siglo XX puede compararse con semejante hecatombe” (2). Según Eric Hobsbawm, la cifra de esclavos africanos transportados a América bordeaba el millón en el Siglo XVI, tres millones en el XVII y 7 millones en el XVIII. El filósofo francés Christian Delacampagne califica de genocidio sólo la matanza de armenios por los turcos, en la primera guerra mundial, de los judíos europeos en la segunda, y de los tutsis por los hutus, en Ruanda, en 1994 (3). Las matanzas en las colonias y semicolonias sucedieron, al parecer, en otro planeta. Los engaños comienzan en el diccionario. El “Larousse” indica que “escalpar” es cortar la piel del cráneo. Luego añade: “Los pieles rojas escalpaban a sus víctimas”. Se oculta que la realeza británica otorgaba premios pecuniarios a sus emigrantes por cueros cabelludos de los indios, especialmente de mujeres y niños, a fin de que su exterminio sea más rápido. Datos conservadores relativos a la“Trata Atlántica” de esclavos entre el año 1500 y mediados del Siglo XIX, indican:
EEUU/Norteamérica Británica 1.775.000 en el norte y 3.950.000 en las colonias del sur.
Portugal/Brasil 4.650.000
Gran Bretaña 2.600.000
España 1.600.000
Francia 1.250.000
Países Bajos 500.000
Dinamarca 50.000
Otros 50.000 (4)
Se trata de 17 millones de seres humanos, cifra que debe ser por lo menos duplicada por las matanzas que seguían a la persecución y captura, las muertes en los traslados a los puertos (la inenarrable crueldad de separar a las madres de sus hijos) y en las travesías marítimas, debido a las enfermedades, ya que era más barato reemplazar un esclavo que curarlo. Si bien la esclavitud tiene orígenes lejanos, en los inicios del Siglo XIX alcanzó su máxima intensidad. La exploración del interior de África por los europeos comenzó en el Siglo XIX (anteriormente, los esclavistas se limitaban a capturar esclavos mediante alianzan con pueblos aborígenes). Gracias a la violencia, las potencias dominaron el continente. Tras la conferencia de Berlín de 1885 (96 años después de la Revolución francesa), Francia ocupaba el Magreb, África occidental y ecuatorial, Madagascar, Comores y Yibuti; Inglaterra, se apoderó de Nigeria, Sierra Leona, Gambia, Costa de Oro (hoy Ghana) y en un arco que va desde Egipto hasta Sudáfrica; Alemania de Togo, Camerún, Namibia y de la región de los Grandes Lagos; Bélgica del Congo belga; España de Guinea ecuatorial y Río de Oro (Sahara occidental); Portugal de Angola, Mozambique, Guinea Bissau, Santo Tomé y Príncipe y Cabo Verde; Italia de Libia, Somalia y Eritrea… La derrota de Alemania en la primera guerra mundial desmanteló su imperio colonial, que se repartió entre Francia, Inglaterra y Bélgica (5).
NO LO DIGA EN VOZ ALTA
La investigadora norteamericana Susan Back-Morss cita estas palabras del padre del liberalismo moderno, el filósofo inglés John Locke, de su obra “Dos Tratados Sobre el Gobierno Civil”, de 1690: “La esclavitud es un Estado del Hombre tan vil y miserable, tan directamente opuesto al generoso temple y coraje de nuestra Nación que apenas puede concebirse que un inglés, mucho menos un Gentleman, pueda estar a favor de ella”. Sin embargo, el influyente pensador era Accionista de la Compañía Real Africana, involucrado en la política colonial en Carolina (América del Norte). Fue el autor de la Constitución Fundamental de Carolina, cuyo texto dice: “Todo hombre libre de Carolina tendrá poder y autoridad absoluta sobre sus esclavos negros” (6).
El historiador moderno más sobresaliente de Holanda, Simon Schama, autor de “The Embarrassment of Riches: An Interpretation of Duch Culture in the Golden Age” (Nueva York, 1987), sostiene que la formación de la conciencia nacional de los holandeses tuvo lugar en su lucha por la independencia nacional (1570 – 1609), contra España que los esclavizaba. Añade que los enormes ingresos del país hicieron que Holanda corriera el riesgo de caer en la “esclavitud del lujo” y de la “avaricia consumista”. Felizmente, al centrar su atención no en el comercio, sino en la familia, se llegó a construir “la esencia de lo holandés”. Schama silencia que Holanda fue, desde mediados del Siglo XVI hasta mediados del Siglo XVII, la primera potencia esclavista, después de desplazar a España y Portugal de ese vergonzoso sitial. Apenas se refiere a la Compañía Holandesa de la India Occidental, instrumento del tráfico de esclavos. No censura la esclavitud de africanos, pero reprocha a sus antecesores el haber perseguido a judíos, homosexuales, gitanos, vagabundos y prostitutas. Sus distorsiones alcanzan a la cultura visual, ya que su libro está ilustrado con pinturas del afamado artista holandés, Franz Hals, del que han sido eliminadas las reproducciones de cuadros en las que aparecen esclavos negros (7)
En marzo de 1685 (104 años antes de la revolución francesa), Luís XIV promulgó el “Código Negro”, cuyo artículo 44 dice: “Declaramos que los esclavos son bienes muebles”. Su preámbulo indica que se lo aprueba a fin de mantener la disciplina de la Iglesia Católica y socorrer con prontitud las necesidades de los esclavos (8). Entre 1751 y 1772, D’Alembert y Diderot publicaron, en 33 volúmenes, “La Enciclopedia”, en la que se afirma que “todos los hombres son libres e iguales en virtud de un derecho natural, idéntico para todos”. Se hablaba de un hombre universal, que no es ni mujer, ni indio, ni negro esclavo. Añade que Occidente violó este postulado de manera sistemática (9). Las contradicciones emergen aún en la misma persona. Montesquieu, quien condenó la esclavitud no porque esta no sea útil sino “porque quienes la defienden no quisieran sufrirla (10), manifestó luego lo siguiente: “El azúcar sería demasiado cara si no trabajaran los esclavos. Dichos esclavos son negros de los pies a la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro” (11). Joseph Arthur de Gobineau sostuvo que “la belleza humana está encarnada en la raza blanca” (12), en tanto, Jorge Luís Leclerc, conde Buffon, había añadido que “el hombre primitivo fue blanco y todo cambio de color es una degeneración” (13). Estas contradictorias posiciones hicieron que la Escuela de Frankfurt, a través de Adorno y Horkheimer, sostuviera que el nazismo era una filial de la Ilustración y no una ruptura con esa corriente de pensamiento” (14). Ninguna encíclica papal ha condenado el tráfico de esclavos, pero el Nuevo Testamento admite la esclavitud (Epístola de San Pablo a Filemón) y la social democracia europea no destaca la contribución del tráfico de esclavos a la acumulación originaria del capitalismo, analizada en “El Capital”, de Carlos Marx (15).
AFRICA HOY
La expoliación de las semi colonias en general y del Africa en particular continúa hasta el presente. El Banco Mundial, en años previos a la independencia de Zaire, ex Congo Belga (1971), donde las matanzas prosiguen con demencial violencia, desembolsó préstamos a compañías belgas, francesas y británicas que explotaban estaño, diamantes, oro, cobre y radio del país africano. La obligación contraída por las transnacionales fue transferida a la nueva República, cuya deuda externa creció de 1400 millones de dólares, en 1973, a 12.000 millones de dólares, cuatro años más tarde (16). En la década de los sesenta, África era un exportador neto de alimentos. El valor promedio de sus exportaciones fue de 1.3 millones de toneladas anuales entre 1966 y 1970. Hoy importa el 25 % de sus productos alimenticios. Las hambrunas se incrementan. Sólo en los tres últimos años, se han producido emergencias alimenticias en el Cuerno de África, el Sahel, Africa del sur y Africa central. El impacto negativo de los programas de ajuste se agravó con prácticas comerciales injustas por parte de la Unión Europea y EEUU. La producción de biocombustibles exacerbó aún más la crisis alimenticia de la región (17). Las hambrunas hicieron recrudecer las migraciones africanas a las metrópolis, lo que motivó que el presidente francés Nicolás Sarkpzy advirtiera que “Europa no puede recibir a toda la miseria del mundo” (18)
Hablar a los europeos de tráfico de esclavos (salvo excepciones), se asemeja a mencionar al hijo drogadicto en familias acomodadas. En tanto Europa, tan despierta para organizar ONG, oculte y tergiverse su participación en el tráfico de esclavos y en la actual succión de plusvalía de las periferias, las posibilidades de cambio serán escasas. Tal vez sea mucho pedir que los textos escolares y libros de historia europeos reconozcan la expoliación de naciones oprimidas por naciones opresoras, pero, por lo menos, que no prediquen las virtudes del Socialismo del Siglo XXI, basado en esa expoliación. A su vez, en las colonias y semicolonias tampoco habrá esperanza en tanto nuestros niños y jóvenes sigan aplaudiendo entusiasmados las antiguas películas en las que John Wayne derriba pieles rojas con singular puntería y Johnny Weiss Muller, el popular tarzán blanco, de dos metros y ojos azules, es mostrado como el único capaz de columpiarse en lianas y matar leones con cuchillo, mientras los negritos del lugar sólo sirven para tocar tambor.
CITAS BIBLIOGRAFICAS
1.- Sophie Bessis: “Occidente y los Otros”. “Historia de una Supremacía” Alianza Editorial. Madrid-España, 2002. Página 27
2.- Tzvetan Todorov: “La Conquista de América. El problema del Otro”. Siglo XXI Editores. México, 1994. Página 144.
3.- “La Esclavitud en la Antigüedad”. WIKIPEDIA.ORG/wiki/esclavismo.
4.- Wikipedia.0rg/wiki/esclavismo
5.- Damián Millet: “Africa sin Deuda”. Icaria Editorial. Barcelona-España, Noviembre 2002. Página 27.
6.- Susan Back-Morss: “Hegel y Haití”. Editorial “Norma”. Buenos Aires – Argentina. Febrero de 2005. Páginas 20 y 21.
7.- Susan Back-Morss (Ob. Cit.) Páginas 12 a 17.
8.- La versión completa del Código Negro está en www.latinchatnet.com/foros/archive/index.php/t-14656.html-63k.
9.- Sophie Bessis (Ob. Cit.). Páginas 36 a 39.
10.- Todorov (Ob. Cit.). Página 418
11.- “Clase contra Clase”. Periódico 64. 15-II-04. Sección Internacional. La Rebelión en Haití.
12.- Todorov (Ob. Cit.). Página 286
13.- Todorov: “Nosotros y los Otros”. Editores Siglo XXI. México. Primera edición en español, 1991. Página 130.
14.- Sophie Bessis (Ob. Cit.). Páginas 72 y 73
15.- Carlos Marx: “El Capital”. Editorial “Pueblo y Educación” Cuarta reimpresión, 1983. La Habana-Cuba. Tomo I.- Capítulo XXIV: “La llamada acumulación originaria del capital”. 6.- “Génesis del capitalista industrial”. Páginas 687 a 697.
16.- PAT M. Congo Tribune: “La Deuda Externa de la República Democrática del Congo”. Rebelión.org, 17-05-08.
17.- Walden Bello: “Destruyendo la agricultura africana”. Rebelión.org, 24-06-08.
18.- Periódico “La Prensa”. La Paz – Bolivia, 2-02-08.

sábado, 8 de noviembre de 2008

BOLIVIA: RUMBOS ANTAGONICOS DE EVO Y OBAMA

BOLIVIA: RUMBOS ANTAGONICOS DE EVO Y OBAMA

Por: Andrés Soliz Rada

Las elecciones del 22-XII-05, en las que Evo ganó con el 54 %, fue el resultado de las marchas de indígenas, iniciadas el 2000, en las que exigieron su inclusión plena en la vida nacional, y de la insurrección popular del 17-X-03, que derrocó al neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada. Ese halagüeño escenario colocó al nuevo gobierno ante la disyuntiva de rescatar los mejores logros históricos del in constituido Estado nacional y erradicar la discriminación, el racismo y la exclusión aún presentes en la sociedad boliviana o, por el contrario, rediseñar el país a partir del indigenismo.

Al inicio del gobierno, se adoptó la primera posición, ya que la nacionalización de los hidrocarburos fue apoyada por el 85 % de la ciudadanía, con un alto grado de cohesión social. El anhelo de Sergio Almaraz, Carlos Montenegro y Pablo Zárate Willca de construir una Patria unida y soberana parecía cercano. Infelizmente, el decreto fue desvirtuado por contratos petroleros, los que volvieron a entregar a las empresas el control de las reservas de gas y petróleo.

Para encubrir el retroceso, se exacerbó lo étnico y se proclamó el reconocimiento a 36 naciones aborígenes y similar número de idiomas oficiales. Como contra parte, el presidente electo, Barak Obama, repitió esta idea fuerza a lo largo de su campaña: “No hay un EEUU negro y un EEUU blanco, sino un EEUU de Norte América”.

En tanto la primera potencia militar del planeta hará de la unidad interna su eje defensivo, Evo impulsa un proyecto constitucional, que será aprobado en enero, en el que las naciones originarias tienen derecho a la libre determinación, territorialidad y sistemas jurídicos paralelos. A su vez, las corrientes conservadoras toleraron lo plurinacional a cambio del respeto a los latifundios y “derechos adquiridos” de las petroleras.

Imaginamos el semblante de Obama si las ONG, los Albó, los García Linera y los Prada hubieran dicho que EEUU tiene que acatar la Resolución 169 de la OEA y las determinaciones de NNUU sobre pueblos excluidos, a fin de reconocer, entre otras, las identidades nacionales de pieles rojas, comunidades interculturales, musulmanes, afro descendientes y latino emigrantes, cuyas poblaciones son mucho más numerosas que las que tienen nuestras etnias. Tal vez con otras palabras, les habría dicho que se vayan con la música a otra parte.

Obama dice que la unidad interna debe servir para encarar de inmediato los desafíos que tiene EEUU para enfrentar la crisis económica más grande de su historia y los desastres bélicos impulsados por la administración republicana, lo que no implica ignorar que el afro descendiente estará casi inmovilizado por los banqueros y sus paraísos financieros, fabricantes de armas y de drogas del Club Bilderberg y los demás todo poderosos del planeta, con los que tuvo que transigir para ganar la presidencia.

En Bolivia, en cambio, se adelantó que en la próxima década serán necesarias alrededor de 200 leyes, cada una de las cuales será objeto de envenenados debates, a fin de conciliar las competencias del Estado central, regiones, departamentos, municipios y pueblos originarios.

De manera tardía se admitió desde el oficialismo que lo que se quiso incluir en la Constitución es el reconocimiento a las culturas originarias, ya que el concepto nación es una categoría histórica aplicada sólo a comunidades humanas con determinado grado de desarrollo económico, cultural e idiomático. La introducción de este concepto en nuestra ley de leyes es plenamente legítima, lo que hubiera significado continuar con el proceso de reparar injusticias históricas, sin necesidad de ahondar nuestras diferencias y atomizar a la República.

Evo y Obama simbolizan la emergencia de culturas subyugadas y sus triunfos electorales encarnan la emergencia de los pueblos oprimidos. Pero, en lo concreto, sus rumbos son antagónicos.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

EL PROLETARIADO DE LAS METROPOLIS Y LAS SEMI COLONIAS

EL PROLETARIADO DE LAS METROPOLIS Y LAS SEMI COLONIAS

Por: Andrés Soliz Rada

Marx y Engels, al escribir, en enero de 1848, el Manifiesto Comunista, pensaron que el fin del sistema capitalista estaba próximo y que el proletariado inglés tomaría pronto el gobierno de Londres, lo que convertiría a Inglaterra en el primer país socialista de la Historia. La revolución industrial, con todas sus lacras: Jornadas de 15 y 16 horas, salarios ínfimos y empleo masivo de trabajo infantil y adolescente (el 45 % de obreros en la industrial textil tenían entre 10 y 18 años), no pudo detener la organización de los trabajadores, quienes estarían a la cabeza de la revolución mundial.

Después de una década, el optimismo de los fundadores del denominado socialismo científico comenzó a debilitarse. Engels, en carta a Marx del 7 de octubre de 1858, le dice: “…el proletariado inglés se está aburguesando cada vez más, la más burguesa de las naciones, aparentemente tiende a poseer una aristocracia burguesa y un proletariado burgués, además de una burguesía” (1). El 29 de noviembre de 1864, Marx, a nombre de los obreros de Europa, envió una carta a Lincoln felicitándolo por su reelección como Presidente de EEUU y de apoyo a su lucha contra la esclavitud. La mayoría de los trabajadores ingleses respaldó el documento, salvo los textiles del condado de Lancashire, quienes prefirieron respaldar a la burguesía inglesa, en su apoyo a los esclavistas norteamericanos, lo que fue calificado por Marx de “actitud cobarde”. Ese apoyo, dice Ramos, “no estaba respaldado en razones ideológicas, sino porque la industria textil inglesa se abastecía del algodón empapado en la sangre de los esclavos negros del Sur” (2).

Engels, a su vez, le dice a Kautsky, el 12 de diciembre de 1882: “Usted me pregunta lo que piensan los obreros ingleses de la política colonial. Pues exactamente lo mismo que piensan acerca de la política en general; lo mismo que piensa el burgués. Aquí no hay partido obrero, sólo hay conservadores y liberales radicales, y los obreros comparten gozosos las cadenas del monopolio inglés del mercado mundial y las colonias” (3). Si no había partido obrero en Inglaterra, 34 años después del Manifiesto Comunistas, ¿quien iba a destruir al capitalismo, construir el socialismo y liberar a los pueblos coloniales y semi coloniales?

Este proletariado inglés tampoco se movilizó contra las guerras del opio (1839 a 1842 y 1856 a 1860) por las que Inglaterra, Francia y Portugal obligaron a China a entregar Hong Kong y abrir varios de sus puertos para introducir el opio producido en la India británica y Turquía. En ese momento, China vendía a Inglaterra porcelanas, té, seda y condimentos. El gobierno de Londres, preocupado por los desembolsos de plata que le ocasionaban esas adquisiciones, optó por imponer, mediante la armas, el consumo de opio en China. De nada valieron las cartas a la Reina Victoria, pidiéndole que no incluya drogas tóxicas dentro del comercio internacional, ni reclamar en forma airada por los irreversibles daños que se causaba a la población china (4) Esa fue la primera guerra de las drogas, en la que Inglaterra encabezó el bando de los narcotraficantes.

Al finalizar el Siglo XIX, las potencias terminaron de ocupar las regiones susceptibles de ser colonizadas. A partir de entonces, las pugnas entre los imperialismos satisfechos e insatisfechos se dilucidarían también a través de las armas. Así se originaron las guerras mundiales, las que provocaron una alianza aún más sólida entre las burguesías y el proletariado de las metrópolis industrializadas. La primera revolución proletaria no tuvo lugar, como supusieron Marx y Engels, en alguno de los países más industrializados de Europa, sino en el Imperio Zarista, conocido como cárcel de pueblos, “en cuyo interior se habían comprimido la cuestión nacional, la cuestión judía, la cuestión agraria, la lucha contra el absolutismo y el duelo entre la burguesía y el joven proletariado. En ese gigantesco polvorín los bolcheviques no pudieron ser corrompidos como casi todo el resto de la socialdemocracia europea por las ventajas de la democracia parlamentaria, una cultura refinada y el bienestar material” (5).

Poco antes de la Segunda Guerra Mundial, el 5 de junio de 1938, León Trotsky, en nota titulada México y el Imperialismo Británico, demandó el apoyo del proletariado mundial, pero en especial del británico, a la nacionalización del petróleo mexicano. Estas sus palabras: “Sin renunciar a su propia identidad, todas las organizaciones honestas de la clase obrera en el mundo entero, y principalmente en Gran Bretaña, tienen el deber de asumir una posición irreconciliable contra los ladrones imperialistas, su diplomacia, su prensa y sus áulicos fascistas. La causa de México, como la causa de España, como la causa de China, es la causa de la clase obrera internacional. La lucha por el petróleo mexicano es sólo una de las escaramuzas de vanguardia de las futuras batallas entre los opresores y los oprimidos (6)”. La demanda de Trotsky a los sindicatos ingleses cayó en saco roto.

El internacionalismo proletario, postulado por los clásicos del marxismo, tuvo pocas expresiones concretas. El heroísmo de las brigadas internacionales que combatieron en la guerra civil española fue una de ellas. En cambio, la coordinación entre agencias de inteligencia de las Metrópolis para mantener el sometimiento de los pueblos periféricos es una constante. Esto ocurrió el 18 de agosto de 1953, cuando los servicios de inteligencia de EEUU, la CIA, y de Gran Bretaña, el M-16, derrocaron al nacionalista Muhmmad Hedayat Mossadegh, quien había obligado, el primero de mayo (el mismo día que Evo Morales recuperó el petróleo boliviano) de 1953, al Sha Mohammed Reza Pahlevi a nacionalizar el petróleo de Irán. Esta riqueza estaba en poder de la Anglo Iranian Oil Comapny, con sede en Londres, y que entre 1905 y 1932, había obtenido 171 millones de libras esterlinas de utilidades netas, en tanto que Irán recibió, en ese mismo lapso, 11 millones de libras. A partir del golpe CIA – M16, Londres tuvo que compartir con Washington los beneficios del negocio (7). Frente a la ingerencia en Irán, los obreros norteamericanos e ingleses, bien gracias.

¿A quien se le podría ocurrir pedir a los asalariados ingleses que respaldaran a la Argentina en la guerra de las Malvinas, de 1982, por la que el gobierno de Buenos Aires pretendió poner fin a la abusiva ocupación británica, iniciada de 1833, de las islas del Atlántico Sur? El justificar el apoyo de los obreros británicos a su gobierno se argumentó que se trataba de un conflicto entre la Inglaterra democrática con una dictadura militar genocida, frente al cual la elección era obvia. El único problema residía que los izquierdistas, que decían seguir a Trotsky, tuvieron que ocultar su nítida posición al respecto cuando escribió: “El imperialismo sólo puede existir porque hay naciones atrasadas en nuestro planeta, países coloniales y semi coloniales… en una guerra entre una república democrática imperialista civilizada y la monarquía bárbara y atrasada de un país colonial, los socialistas deben estar de lado del país oprimido, a pesar de ser monárquico, y en contra del país opresor, por muy “democrático” que sea”. (8)

No se trata, desde luego, de tolerar a las dictaduras militares impuestas casi siempre por Washington e inclusive por el narcotráfico. Se trata de construir procesos democráticos que fortalezcan la autodeterminación nacional y la estructuración de bloques defensivos regionales de los países oprimidos, de su soberanía y recursos naturales, a diferencias de seudo democracias, financiadas por los imperios y sus ONG. Nuestros procesos democráticos deben tener, como requisitos previos, la transparencia de los recursos económicos utilizados por los candidatos y su participación igualitaria en los medios de comunicación social, a fin de evitar que los centros de poder mundial, sus instrumentos de ingerencia política económica y sobre todo sus transnacionales distorsionen la voluntad de los pueblos.

La contradicción entre naciones opresoras y naciones oprimidas fue puntualizada en el segundo congresos de la Internacional Comunista, en cuyo informe (26 de julio de 1921) Lenin dijo: “¿Cuál es la idea… fundamental de nuestras tesis? Es la distinción entre naciones oprimidas y naciones opresoras... El rasgo distintivo del imperialismo consiste en que actualmente, como podemos ver, el mundo se halla dividido en un gran número de naciones oprimidas y, por otro, en un número insignificante de naciones opresoras, que disponen de riquezas colosales y de una poderosa fuerza militar” (9) Estas claras posiciones fueron desvirtuadas por los partidos estalinistas europeos, bajo la égida de Stalin, que consideraba que las revoluciones en el mundo colonial estaban supeditadas a los intereses de la URSS. Por esta razón el PC francés no apoyó la guerra de liberación de Argelia. Y, peor aún, el PC argelino, no participó en la resistencia anti colonial de su pueblo. Lo mismo ocurrió con las direcciones obreras de Portugal frente a la rebelión de Angola y Mozambique, de Bélgica en el Congo y de Holanda en Indonesia. Las protestas por las masacres del ejército francés en Argelia o de los marines norteamericanos en Vietnam no fueron encabezadas por sindicatos, sino por estudiantes, universitarios, profesores y empleados, es decir por capas medias.

La social democracia Europea ha organizado la Internacional Socialista, dentro de cuyos objetivos está el de enseñar el camino de la revolución a partidos y organizaciones de los países oprimidos. Un caso paradigmático es el del Foro Social Mundial (FSM), llamado también Foro Social de Porto Alegre (Brasil), cuyo financiamiento ha corrido a cargo de translaciones como la Ford, del gobierno inglés mediante OXFAM, de la Caixa Económica de España y de la Fundación Rockefeller. Habrá que decir que de dónde nos vienen los males difícilmente nos vendrán los remedios. Claudia Cinati es su trabajo “Guerra, Liberación Nacional y Revolución” dice que “las revoluciones nacionales en los países semicoloniales solamente pueden ser llevadas a cabo con éxito por el proletariado EN COLABORACION CON LA CLASE OBRERA DE LOS PAISES AVANZADOS” (10) ¿Cuánto tiempo habrá que esperar esa colaboración. ¿Y si no llega, nos quedaremos con los brazos cruzados?

NOTAS BIBLIOGRAFICAS

1.- Marx – Engels: “Correspondencia”. Editorial “Cartago”. Buenos Aires – Argentina, 1957. Página 84.

2.- Jorge Abelardo Ramos: “Historia de la Nación Latinoamericana”. Tomo II. Página 199. Editorial “Peña y Lillo”. Buenos Aires – Argentina. Segunda Edición. Agosto, 1953.

3.- Marx – Engels (Ob. Cit). Página 264.

4.- es.wikipedia.org/wiki/Guerra_del_Opio – 32k -.

5.- Ramos: (Ob. Cit). Página 211

6.- Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones “León Trotsky”, de Argentina. Marx.org/español/trotsky/1930s/latin2.htm – 16k).

7.- Roberto García: “La CIA en Irán: El golpe contra Mossadegh. 9-08-06. www.webslam.com/?idt=5467 Geopolítica Internacional.

8.- Trotsky: “Por los Estados Unidos Socialistas de América Latina”. Editorial Coyoacán. Buenos Aires. 1961. Página 61.

9.- Lenin: Obras Escogidas. Editorial “Progreso”. Moscú 1966. Tomo 3. Página 477).

10.-.- Boletín “Estrategia Internacional. Fracción Trotskista”. Especial para Partes de Guerra” 17-04-03. Las mayúsculas son de ASR.

lunes, 20 de octubre de 2008

HEGEL, MARX Y AMERICA LATINA

HEGEL, MARX Y AMERICA LATINA

Por: Andrés Soliz Rada

(I) LA AMERICA LATINA DE HEGEL

Hegel considera que América es el continente del futuro porque no tiene historia. Y no tiene historia porque no ha participado en la historia, ya que ella, a su juicio, es patrimonio de Europa. En otras palabras, no ha encontrado su destino. Eduardo Mayobre, en su “Introducción a América Latina a través de Jorge Guillermo Federico Hegel (1), recuerda que, para Hegel, América tiene futuro, pero indica que no lo conoce, porque no es profeta. En consecuencia, América está en la prehistoria. América es prehistoria. Es sólo geografía o paisaje.

La prehistoria es el lugar en el que no sucede nada humana o espiritualmente importante para la historia de la humanidad. Sus habitantes son, por ahora, como jabalíes u hormigas. Más adelante, podrán hacer su historia, pero, por ahora, son sólo naturaleza, ya que la naturaleza precede y prepara al Espíritu. En la mezcla de animales y paisaje, fermenta lo humano. El desarrollo universal del Espíritu sólo ha ocurrido en Europa y Asia. América, hasta ahora, no tiene originalidad ni significación histórica. Jorge Abelardo Ramos dice, con su clásico sarcasmo, que sólo en el lenguaje hegeliano es posible admitir la identificación del arcabuz de Pizarro, el cuidador de puercos, con el “espíritu” (2)

Hegel, en su introducción a la “Filosofía de la Historia”, descarta lo que no considera importante. En consecuencia, desecha a América. En palabras de Ernesto Mayz Ballenilla, “América es un no ser. Siempre todavía”. José Ortega y Gasset, al explicar a Hegel, anota que un ser es libre cuando obedece a las leyes. Y esto es imposible sin tener un Estado, del cual se desprende la formación de un gobierno. Para el pensador alemán, lo que existe de humano en América es la emanación de Europa. La población efectiva de América tiene origen europeo. En América importa la población que viene de Europa.

Sin embargo, entre América del Norte y América del Sur (más el Caribe) advierte enormes diferencias. América del norte, puntualiza, es más adelantada porque Europa ha colonizado ese territorio, sin tener que mezclarse con la población indígena, la que se ha desvanecido. Léase ha sido exterminada. En América Latina y el Caribe, se ha producido, después de la conquista (que es diferente a la colonización), una mezcla con la población. El mestizaje hizo que la “emanación europea” sea más dificultosa. En México y Perú, añade Hegel, se han desarrollado culturas nacionales (es decir locales), que debían expirar, como ocurrió al contacto con el Espíritu europeo.

Su ausencia de sindéresis lo lleva a afirmar que los negros fueron traídos a América porque era más fácil asimilarlos a la cultura europea. Dice Ortega y Gasset que Hegel padecía de una especia de “patriotismo protestante”, por eso detestaba el catolicismo, en el que encuentra otra explicación del atraso de América del Sur y el Caribe. Insiste en que del protestantismo emerge el principio de la confianza mutua, lo que no ocurre con el catolicismo. Para que la situación cambie en América del Sur y el Caribe había que humanizar a los indios. Se debía orientarlos y catequizarlos. Había que “encomendarlos” a los europeos. De ahí la institución de la “Encomienda” en la América hispana.

EL BOLIVAR DE MARX

La condena a Marx a Bolivar en bien conocida: “Hubiera sido pasarse de la raya querer presentar como Napoleón I al canalla más cobarde, vulgar y miserable. Bolivar es el verdadero Soulouque” (3) Souloque fue un político haitiano de raza negra (1782 – 1867), que se hizo proclamar emperador en 1849, con el nombre de Faustín I y que gobernó de manera despótica durante una década. Marx formula esa explicación por el reclamo que recibió de Charles Dana, quien le había pedido revisar su síntesis biográfica de Bolívar que escribió para la New American Cyclopedia (4).

Marx exhibe en este trabajo sus prejuicios contra Bolívar y el conjunto de los latinoamericanos. Al describir los acontecimientos de 1813, sostiene que las tropas patriotas estaban debilitadas debido a que “tres cuartas partes de su ejército se compone de nativos, que en cada encuentro se pasan al enemigo” Añade que Bolivar, “como la mayoría de sus compatriotas”, es incapaz de todo esfuerzo de largo aliento. Puntualiza que, el 3 de noviembre de 1819, “Bolivar debe hacer frente a un enemigo privado de toda clase de recursos, cuyos efectivos se reducían a 4.500 hombres, las dos terceras partes, además, eran nativos y mal podían, por ende, inspirar confianza a los españoles”. Casi al concluir su esbozo biográfico, anota que los pocos éxitos alcanzados por el ejército (patriota) se debieron a los oficiales británicos.

Con estos antecedentes hegelianos, Marx no podía admitir que el sub continente engendrara a un genio militar y, más aún, a un Libertador de cinco naciones. En esa línea de pensamiento, Lord Ponsonby, quien con George Caning, consiguió la desmembración de Uruguay de las Provincias Unidas del Río de la Plata, sostuvo que “la raza latina era una forma degenerada de la especie humana” (5). Estos antecedentes llevan a Marx a atribuir sólo a oficiales británicos los éxitos militares de los patriotas

La animadversión de Marx contra Bolívar tiene tres fuentes: La de historiadores españoles resentidos con el Libertador por la pérdida de las colonias españolas en América del Sur; la de “investigadores” británicos que buscaban opacar a Bolívar para que los lauros de la Guerra de la Independencia sean apropiados por militares ingleses; y el odio a Bolívar de las oligarquías locales, como la de la Lima vidriosa y virreynal (como la llama Pedro Godoy), contra quien había decretado la abolición de la servidumbre de los indígenas en el Perú y su derecho a ser propietarios individuales de tierras. A esta oligarquía no le consolaba el saber que, si se aplicaban los decretos de Trujillo, de 1824, se produciría la liquidación de las tierras de comunidad.

Las fuentes utilizadas por Marx para escribir sobre Bolivar fueron escasas y con prejuicios. De acuerdo al historiador alemán Hans-Joachim Konig, Marx se basó, en gran parte, en la “Historia de Bolivar”, del general Docoudray-Holstein (1831), así como en las “Memorias del General John Miller”, publicadas en Londres, en 1819, quien trabajó después para el gobierno peruano. La escasa diligencia de Marx en el presente caso (ya que es conocida su probidad y cuidado con el que escribió sus obras), es más notoria aún al constatarse que trabajó en el British Museum, de Londres, en cuyos anaqueles se hallaban obras de J.P. Hamilton y R.L. Vowell, publicadas en 1827 y 1831, respectivamente, en las que la figura de Bolivar es mostrada en una dimensión distinta y que, al parecer, no las consultó (6).

En estos tiempos en que se habla mucho de “integración” conviene recordar los prejuicios hegelianos de europeos y norteamericano. Sin embargo, más importante que lo anterior es erradicar nuestros propios prejuicios ideológicos, los que salen a relucir cada vez que se formulan planteamientos integradores con las transnacionales dentro de nuestras economías. La retórica integradora (tipo MERCOSUR) será tan ineficaz, como siempre, en tanto nuestros estados nacionales no controlen los recursos estratégicos. Mientras ello no ocurra, Hegel y Marx continuarán sonriendo desde ultratumba al ver los vanos esfuerzos integradores de hormigas o jabalíes.

1.- ConcienciACTIVA 21, Número 18. Octubre 2007

2.- Jorge Abelardo Ramos: “Historia de la Nación Latinoamericana”. Tomo I. Página 43

A. Peña Lillo, Editores. Segunda Edición. Agosto, 1973

3. – Carlos M. Ayala Corao: “Marx y Bolivar”. Periódico “El Universal”, de Caracas.-

01-07-01)

4.- Carlos Marx: “Bolivar y Ponte”: Artículo publicado en el tomo III de The New American Cyclopedia. Escrito en enero de 1858. Apareció en la edición alemana de MEW, t. XIV, pp. 217-231. Digitalizado para MIA-Sección en Español por Juan R. Fajardo, y trascrito a HTML por Juan R. Fajardo, febrero de 1999.

5.- Ramos: (Ob. Cit.) Tomo I. Página 266

6.- Ramón E. Azocar: “Bolívar visto por Marx”. Analítica.com. Venezuela. 8 de

Septiembre de 2005).

viernes, 10 de octubre de 2008

BOLIVIA: LA OPCION POR EVO

BOLIVIA: LA OPCION POR EVO
Por: Andrés Soliz Rada
Entre Evo Morales y Branco Marincovic la elección es obvia. El terrateniente Marincovic ha cercado una enorme laguna de agua con alambre de púas, a fin de usarla en su exclusivo beneficio, y fue el negociador, a nombre de los separatistas, encargado de convertir a Bolivia en protectorado de potencias extranjeras. Simboliza al colonialismo, que exterminó a los pieles rojas norteamericanos, protagonizó incesantes saqueos y genocidios en Africa, Asia y América Latina e invadió a naciones como China a fin de obligarlas a consumir opio. Hoy organiza entidades, como Transparencia Internacional, que miden la corrupción de todos, menos la suya.
El Presidente Morales encarna al 98 % de excluidos de la Constituyente, de 1825, que ahora sienten, luego de un largo proceso protagonizado por Andrés de Santa Cruz, Belzu, Busch, Villarroel, el MNR del 52, Ovando, CONDEPA y Felipe Quispe, que conquistaron espacios de poder en un Estado in constituido. A nivel internacional, es uno de los luchadores sociales que representa la resistencia de los esclavizados y colonizados, que tratan de impedir que el neoliberalismo reduzca el planeta a cenizas.
Lo anterior no justifica ocultar los errores de su gobierno, con el pretexto de no favorecer a sus adversarios. Por el contrario, la oligarquía desplazada y sus agentes se potencian con las equivocaciones del régimen. Recordemos que el imperialismo destruye procesos de liberación a través de intervenciones directas, como ocurrió con el Chile de Allende, la Guatemala de Arbenz y el Irán de Mosadegh, o mediante el fomento de la corrupción interna, como pasó con el MNR de Bolivia o el PRI de México. Para evitar este riesgo se requiere mostrar los desatinos oficialistas, en lugar de lucrar con alabanzas.
Evo, con valentía y dignidad, ha expulsado a la DEA de la erradicación del narcotráfico. La decisión no justifica el incremento de esa lacra y de crecientes cultivos ilegales de coca, que puede tornarse incontrolable. Los carteles de la droga son la base de los paraísos financieros. De ahí que su capacidad de corromper sea inmensa. Sigamos con el recuento. No es admisible remitir a Bancos casi quebrados nuestras reservas monetarias y que el Banco Central sea manejado como lo hizo el neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada. El envío de soldados bolivianos a Haiti y al Congo es vergonzoso.
El hecho de que 33 camiones, repletos de computadoras, hubieran sido rescatados por contrabandistas de un cuartel militar, demuestra que la vieja articulación entre contrabando y gobierno se mantiene intocada. Persisten los sobreprecios en carreteras construidas sobre todo por empresas brasileñas. La presencia de encapuchados en detenciones judiciales acentúa la carencia de institucionalidad. Son decenas las alcaldías que no rinden cuentas del uso de cheques venezolanos, distribuidos sin planificación conocida.
No hay proceso liberador sin unidad indo mestiza, ya que en ella se sustenta el movimiento patriótico. Son muchos los dirigentes oficialistas que admiten en privado que el reconocimiento constitucional a 36 naciones e idiomas indígenas es insostenible. No puede permitirse que la bandera de la República de Bolivia, eliminada del proyecto constitucional del MAS, caiga en manos de los oligarcas, para contento de ONG.
Bolivia ha embargado su voz frente a Petrobrás y ha dejado de lado la demanda marítima así como el reclamo a Chile el uso gratuito y abusivo de las vertientes del Silala. No existe política nacional de hidrocarburos. Evo es la antítesis de Branco, en lo cultural e ideológico, pero en materia de industrialización el país se gobierna como gobernaron los “Brancos”, desde hace 183 años.