El Presidente Ricardo Lagos -obstinado en convertir a Chile en el sobrino predilecto de Yanquilandia- despacha tropas a Haití. Con ello se convierte en cómplice de un nuevo golpe de Estado urdido por la Casa Blanca. Ha añadido a nuestras exportaciones no tradicionales otro rubro: "la carne de cañón". Ayer rechazaba el principio de multilateralidad respecto al litigio con Bolivia y,en cambio, ahora lo invoca para que nuestras FFAA operen como mercenarias del Tío Sam. De cara al país y a nuestra América estampamos nuestro repudio.
Prof. Pedro Godoy P.
Director
Centro de Estudios Chilenos CEDECH
cedech@chilesat.net
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